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EL VALOR DE LOS USADOS DE LAS NUEVAS TECNOLOGIAS. UNA EPOCA QUE ESTA CAMBIANDO.

En Colombia nos acostumbramos a ver vehículos usados con precios sorprendentemente cercanos a los de uno nuevo. Durante años, muchos compradores aceptaron esa realidad: el carro nuevo subía de precio, había modelos difíciles de conseguir y un usado en buen estado podía conservar gran parte de su valor. Frente a mercados donde la depreciación era más evidente, aquí se instaló la expectativa de que comprar un carro también era una forma de proteger el dinero.

Esa expectativa merece una revisión cuando hablamos de híbridos y eléctricos.

Estas tecnologías ya ocupan un lugar importante en las vitrinas colombianas. En agosto de 2026, los híbridos y eléctricos representaron el 50,6 % de los vehículos nuevos matriculados en el país, según Fenalco y la ANDI. Muchos de esos carros pasarán al mercado de segunda mano en los próximos años.

El usado tendrá que competir con un nuevo que cambia rápidamente

El valor de reventa no depende solo de cuánto costó el vehículo cuando se compró. Depende, sobre todo, de lo que un comprador puede adquirir hoy por un precio similar.

Si aparecen modelos nuevos con mayor autonomía, mejor equipamiento o precios más competitivos, el propietario de un usado tendrá que ajustar sus expectativas. Un vehículo puede estar en excelente estado y, sin embargo, perder atractivo frente a una nueva generación. La evolución de costos y productos eléctricos hace plausible esa presión sobre el precio, aunque su magnitud será diferente para cada modelo y mercado.

Por eso creemos que la época de suponer que un usado conservará un precio alto simplemente porque así ha ocurrido con otros carros en Colombia está cambiando. No significa que todos los híbridos y eléctricos se vayan a depreciar rápidamente. Significa que cada uno deberá demostrar su valor frente a alternativas que evolucionan con rapidez.

La confianza también tiene precio

Al valorar un usado de nueva tecnología, el comprador se preguntará por el estado de la batería, el funcionamiento de los sistemas electrónicos, la disponibilidad de repuestos y el respaldo técnico de la marca. También querrá saber si el vehículo tuvo accidentes, reparaciones importantes o problemas de carga.

Es razonable examinar esos aspectos sin convertir cualquier duda en una condena para el vehículo. La evidencia citada por el Departamento de Energía de Estados Unidos muestra que los reemplazos de baterías por falla han sido poco frecuentes en los vehículos estudiados desde 2015, excluyendo llamados a revisión. Pero el estado de la unidad que está en venta sigue siendo una pregunta que debe responderse con información, no con promesas.

Un historial claro y una evaluación técnica pueden ayudar a defender el precio de un buen vehículo. Si faltan datos o aparecen defectos, el comprador tendrá motivos para negociar a la baja. En estos carros, reducir la incertidumbre será una parte importante de conservar valor.

No habrá una sola regla para todos

«Híbrido» agrupa sistemas distintos. Tampoco todos los eléctricos ofrecen la misma autonomía, capacidad de carga, soporte técnico o aceptación comercial. Una marca consolidada y un modelo con demanda pueden comportarse de manera muy distinta a otro con pocos compradores potenciales.

Por eso debemos tener cuidado con las fórmulas generales, tanto las optimistas como las pesimistas. El precio publicado en un aviso tampoco basta para conocer el valor de mercado: muestra cuánto pide el vendedor, no cuánto está dispuesto a pagar el comprador.

En AUTOTEST vemos este cambio como un nuevo reto para quienes compran y venden usados. Habrá que mirar el precio del vehículo nuevo comparable, entender la tecnología específica y comprobar el estado real del carro. La revisión de estructura, identificación, sistemas mecánicos y electrónicos, junto con las verificaciones particulares de cada tecnología, ayudará a negociar con fundamentos.

El mercado colombiano de usados está entrando en otra etapa. La buena conservación seguirá siendo valiosa, pero ya no será prudente confiar en que un carro mantendrá un precio alto por costumbre. En las nuevas tecnologías, el valor dependerá cada vez más de su vigencia, su respaldo y lo que podamos demostrar sobre su estado.

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