DEL BOTÓN A LA PANTALLA: APRENDER A MANEJAR EL CARRO TAMBIÉN ES APRENDER A OPERARLO
Antes, muchas funciones del vehículo tenían un botón o una palanca que el conductor podía encontrar casi sin mirar. Hoy, en algunos modelos, ajustar el aire acondicionado, cambiar una configuración o consultar una función exige entrar en uno o varios menús de una pantalla. También hay órdenes que pueden darse con la voz.
El cambio tiene ventajas, pero plantea una pregunta que deberíamos hacernos antes de salir a la calle: ¿conozco suficientemente este carro para usar sus funciones sin descuidar la conducción?
Cuando buscamos una opción en la pantalla, apartamos la vista del camino. Si además debemos tocarla varias veces, retiramos una mano del volante. Y aunque un comando de voz puede evitar esos movimientos, entender qué decir, comprobar si el vehículo respondió y corregir una orden también ocupa nuestra atención. La distracción puede ser visual, manual o mental; no desaparece necesariamente por hablarle al carro.
Pensemos en una situación corriente: comienza a llover, el vidrio se empaña y necesitamos ajustar rápidamente el desempañador o los limpiaparabrisas. Ese no es el momento para descubrir en qué menú está la función. Tampoco conviene aprender a programar la navegación mientras avanzamos entre motos, peatones y otros vehículos.
Por eso, la familiarización con el carro debe hacerse estacionado. Antes de conducir un vehículo nuevo para usted, dedique tiempo a localizar y practicar las funciones que podría necesitar durante el recorrido:
- Luces, direccionales, limpiaparabrisas y luces de emergencia.
- Desempañador, ventilación y control de temperatura.
- Ajustes básicos de navegación y audio.
- Controles disponibles en el volante y comandos de voz.
- Forma de cancelar una orden o regresar a la pantalla principal.
Configure la ruta y sus preferencias antes de arrancar. Si durante el viaje necesita buscar una función que todavía no domina, deténgase en un lugar seguro. Un pasajero puede ayudar con los ajustes secundarios, pero la responsabilidad de mantener la atención en la vía sigue siendo del conductor.
Esto también importa al escoger un carro. En una prueba de manejo, revise si las funciones que utiliza con frecuencia son fáciles de encontrar y operar. La distribución de los controles forma parte de la experiencia diaria y merece tanta atención como la aceleración, el confort o la autonomía. Euro NCAP ya incluye en sus evaluaciones la ubicación y facilidad de uso de controles esenciales, así como la disponibilidad de mandos físicos para funciones habituales.
No todos nos adaptamos a una interfaz nueva al mismo ritmo, y eso es normal. Lo que sí podemos hacer es invertir tiempo en conocerla antes de intentar manejar el vehículo y aprender sus menús al mismo tiempo. Un carro puede incorporar tecnología muy avanzada; usarla con seguridad exige que el conductor sepa qué hace cada función, dónde encontrarla y cuándo es prudente utilizarla.
La atención que le damos a la pantalla siempre sale de algún lugar. Mientras conducimos, ese lugar no debe ser la vía.
