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¿POR QUÉ LAS LLANTAS DE MI ELÉCTRICO DURAN MENOS?

Varios clientes me han comentado que las llantas de sus nuevos vehículos eléctricos les están durando menos kilómetros que las de sus anteriores carros de combustión.

La observación merece atención. Puede tener una explicación técnica, pero antes de atribuirlo únicamente a la tecnología debemos revisar qué vehículo tenían, cuál compraron, qué llantas utiliza y cómo lo están conduciendo.

En muchos casos se combinan dos factores: un mayor peso y una respuesta del motor que permite acelerar con mucha fuerza desde velocidades bajas.

EL PESO TAMBIÉN LO SOPORTAN LAS LLANTAS

La batería puede hacer que un eléctrico pese más que un vehículo de combustión de tamaño comparable. No ocurre en todos los casos, pero cuando existe esa diferencia, las llantas deben soportar y controlar una masa mayor.

Ese trabajo no consiste solamente en sostener el carro estacionado. Al acelerar, frenar o tomar una curva, las llantas transmiten al pavimento las fuerzas necesarias para moverlo o cambiar su trayectoria.

Para una misma aceleración o desaceleración, un vehículo de mayor masa requiere más fuerza. Eso puede aumentar las exigencias sobre la banda de rodamiento, aunque el desgaste final también depende del diseño de la llanta y de las condiciones de uso.

EL TORQUE IMPORTA, PERO TAMBIÉN CÓMO LO UTILIZAMOS

El torque es el esfuerzo de giro que el motor entrega y que, a través de la transmisión, llega a las ruedas. Muchos eléctricos pueden desarrollar un torque elevado desde velocidades muy bajas, con una respuesta rápida al acelerador.

Esa facilidad para arrancar con fuerza resulta agradable. Sin embargo, si la aprovechamos repetidamente al salir de un semáforo, adelantar o subir una pendiente, exigimos más a las llantas que transmiten la tracción.

No hace falta que la llanta patine de forma visible para que exista desgaste. En el contacto con el pavimento, el caucho se deforma y se producen pequeños deslizamientos mientras transmite esas fuerzas. Una aceleración intensa puede aumentar ese trabajo.

Por eso debemos distinguir entre el torque que el carro tiene disponible y el que realmente utilizamos. Tener un motor potente no obliga a gastar rápidamente las llantas; aprovechar constantemente su máxima respuesta sí puede contribuir.

Además, el silencio y la suavidad del eléctrico pueden hacer que una aceleración fuerte parezca menos exigente de lo que realmente es.

¿Y EL FRENADO REGENERATIVO?

Cuando el motor retiene el vehículo para recuperar energía, las ruedas también deben transmitir al pavimento la fuerza de desaceleración.

La regeneración puede reducir el uso y el desgaste de los frenos convencionales, pero no elimina el trabajo de las llantas al frenar.

Eso tampoco significa que regenerar desgaste necesariamente más que utilizar los frenos. Para una misma desaceleración, el vehículo necesita transmitir una fuerza de frenado al suelo. La distribución entre las ruedas y la intensidad de las maniobras influyen en cómo se reparte ese trabajo.

La recomendación es anticipar el tráfico y desacelerar progresivamente, evitando alternar aceleraciones fuertes con retenciones bruscas.

NO SIEMPRE ESTAMOS COMPARANDO LO MISMO

A veces pasamos de un carro liviano y de potencia moderada a un eléctrico más pesado, con mayor capacidad de aceleración y llantas de características diferentes.

Los compuestos, el diseño y las prioridades de una llanta influyen en su duración. Agarre, eficiencia, comodidad, ruido y resistencia al desgaste forman parte de su desarrollo. No podemos juzgarla solamente por el diámetro del rin o por su apariencia.

Por eso no existe una cifra universal de kilómetros que deban durar las llantas de un eléctrico, ni un porcentaje de desgaste adicional que podamos aplicar a todos los modelos.

QUÉ PUEDE HACER EL PROPIETARIO

Hay medidas concretas para cuidar las llantas:

  • Acelere progresivamente. Reserve la máxima respuesta del motor para situaciones que realmente la requieran.
  • Revise la presión en frío, siguiendo la indicación del fabricante para el vehículo y su carga. No copie la presión que utilizaba en su carro anterior.
  • Observe toda la banda de rodamiento, incluida la zona interior, que puede estar desgastándose sin ser evidente desde afuera.
  • Revise la alineación si aparece desgaste irregular, cambios en la dirección o después de un golpe importante.
  • Rote las llantas cuando corresponda, respetando el manual, las medidas por eje y el sentido de giro.
  • Al reemplazarlas, respete las especificaciones exigidas, especialmente medidas, capacidad de carga y velocidad. La identificación comercial “para eléctricos” no sustituye esas verificaciones.

También conviene registrar el kilometraje y medir periódicamente la profundidad del dibujo. Eso permite identificar si el desgaste es uniforme, si se concentra en un eje o si hay una condición que debemos corregir.

En Autotest creemos que un desgaste prematuro merece revisión. No debemos aceptar cualquier pérdida de duración como algo inevitable por tener un eléctrico.

El peso y el torque influyen, pero la forma de conducir, el mantenimiento y la llanta adecuada también hacen una diferencia.

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