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UNOS KILÓMETROS MÁS PUEDEN COSTARLE LA VIDA AL MOTOR

“Ya me falta poco para llegar”.

En nuestra experiencia profesional hemos visto muchas veces las consecuencias de esa decisión cuando un motor empieza a recalentarse. El conductor percibe algo extraño en la temperatura, pero continúa con la esperanza de alcanzar su casa, el taller o un lugar más conveniente para detenerse. En ese recorrido, una falla que pudo atenderse a tiempo puede convertirse en un daño grave.

Desde Autotest recomendamos tomar cualquier señal de recalentamiento con seriedad. La cercanía del destino no reduce el riesgo para el motor.

UNA LARGA VIDA PUEDE TERMINAR EN UN SOLO EPISODIO

Un motor bien mantenido puede prestar servicio durante cientos de miles de kilómetros. Sin embargo, un recalentamiento severo puede acortar drásticamente esa vida.

Cuando el sistema de refrigeración deja de controlar la temperatura, las piezas del motor trabajan fuera de las condiciones para las cuales fueron diseñadas. Pueden producirse deformaciones, daños en el empaque de culata y pérdida de las condiciones de lubricación, hasta llegar a daños internos que exijan una reparación mayor o el reemplazo del motor.

No todos los recalentamientos tienen el mismo desenlace. Pero seguir conduciendo aumenta el riesgo de que una falla del sistema de refrigeración termine comprometiendo el motor completo.

CONOZCA EL COMPORTAMIENTO NORMAL DE SU INDICADOR

Nuestra recomendación es sencilla: familiarícese con la temperatura habitual de su vehículo. Observe dónde se estabiliza la aguja después del calentamiento y conozca los testigos o mensajes que utiliza el tablero.

Una variación inesperada, una subida que antes no ocurría o un comportamiento inestable merecen atención. No es necesario esperar a que la aguja llegue al rojo o a que salga vapor para reconocer que algo puede estar fallando.

Algunos vehículos presentan pequeñas fluctuaciones normales; otros mantienen el indicador prácticamente fijo. Lo que debe llamar su atención es un cambio respecto al comportamiento habitual de su carro.

Si su vehículo no tiene aguja de temperatura, consulte el manual para conocer sus señales de advertencia y cómo debe actuar cuando aparecen.

LA AUSENCIA DE REFRIGERANTE PUEDE DAR UNA FALSA TRANQUILIDAD

Hay una situación especialmente delicada: una pérdida importante de refrigerante no siempre se refleja en el tablero como el conductor espera.

En algunos diseños, el sensor necesita estar en contacto con el refrigerante para dar una lectura representativa. Si queda rodeado de aire o vapor, la indicación puede dejar de reflejar adecuadamente lo que está ocurriendo en el motor. La respuesta depende del sistema que utilice cada vehículo.

Por eso recomendamos no confiar exclusivamente en la aguja. Una fuga visible, vapor o un olor inusual a refrigerante son señales que deben atenderse, aunque el indicador parezca normal.

LA PREVENCIÓN EMPIEZA CON REVISIONES SENCILLAS

Recomendamos verificar periódicamente el nivel de refrigerante, con el motor frío y siguiendo las instrucciones del fabricante. Si el nivel disminuye de forma repetida, no se limite a rellenarlo: es necesario identificar la causa.

También conviene revisar el estado de las mangueras, las uniones, las abrazaderas y las correas que correspondan al funcionamiento del sistema. Grietas, abultamientos, humedad o rastros de refrigerante merecen una revisión.

Use el refrigerante especificado para su vehículo y respete los intervalos de mantenimiento. El sistema también depende de componentes como la bomba de agua, el termostato, el radiador y los ventiladores; tener el depósito lleno no garantiza, por sí solo, que todo esté funcionando correctamente.

SI SE RECALIENTA, NO INTENTE COMPLETAR EL RECORRIDO

Ante una advertencia de temperatura excesiva o señales claras de recalentamiento, deténgase tan pronto pueda hacerlo en un lugar seguro y apague el motor. No continúe para comprobar si la temperatura baja ni porque el destino está cerca.

No abra la tapa del radiador o del depósito presurizado mientras el sistema esté caliente: puede liberar vapor y líquido capaces de causar quemaduras graves.

Solicite asistencia para determinar la causa. Que el motor se enfríe no significa que la falla se haya corregido, y volver a encenderlo para seguir puede agravar el daño.

En Autotest recomendamos cuidar el sistema de refrigeración y actuar desde las primeras señales. A un motor pueden quedarle muchos años de servicio y perderlos por esos pocos kilómetros que decidimos recorrer de más.

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