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ALINEACIÓN Y BALANCEO: ENTENDER QUÉ NECESITA SU VEHÍCULO

“De una vez le hacemos alineación y balanceo”. Es una propuesta habitual cuando llevamos el carro al taller. Como casi siempre se ofrecen juntos, muchos conductores los autorizan sin conocer la diferencia ni saber qué necesita realmente su vehículo.

En Autotest recomendamos empezar por entender qué se está pagando. Ambos servicios son útiles, pero cumplen funciones distintas y la necesidad de uno no implica necesariamente la del otro.

DOS SERVICIOS CON PROPÓSITOS DIFERENTES

El balanceo busca que el conjunto formado por la llanta y el rin gire sin generar vibraciones por una distribución desigual de su masa. Para corregir ese desequilibrio se colocan contrapesos en posiciones determinadas por el equipo.

Es parte del montaje de llantas nuevas y también puede ser necesario cuando se detecta un desbalanceo. Sin embargo, no toda vibración tiene esa causa.

La alineación estudia otra cosa: la geometría de las ruedas, su posición respecto al vehículo y la relación entre ellas. A partir de esas mediciones se determina si cumplen las especificaciones del fabricante y si corresponde realizar algún ajuste.

Balancear no corrige la geometría de la suspensión. Alinear no elimina un desequilibrio de masa de la rueda. Aunque se vendan como un paquete, conviene que el taller explique por qué recomienda cada trabajo.

LA ALINEACIÓN EMPIEZA POR SABER CÓMO ESTÁ EL CARRO

Los ajustes de alineación no cambian simplemente porque transcurran los kilómetros. Pueden alterarse por golpes, desgaste, deformaciones, desplazamiento de componentes o intervenciones en suspensión y dirección.

Por eso distinguimos entre verificar y corregir. Una revisión preventiva puede ser conveniente según las indicaciones del fabricante y las condiciones de uso, pero no demuestra de antemano que sea necesario modificar los ajustes.

Además, muchos vehículos permiten ajustar solo algunos ángulos. Los demás también se miden porque aportan información importante sobre el estado del conjunto. Cuando uno de esos valores está fuera de especificación, la pregunta debe ser: ¿qué ocurrió para que cambiara?

QUE TODO APAREZCA EN VERDE NO ES SUFICIENTE

La pantalla del equipo suele mostrar en verde los valores que están dentro de tolerancia. Es una ayuda para interpretar el resultado, pero no reemplaza el conocimiento del técnico.

Dos ruedas pueden cumplir individualmente el rango permitido y, aun así, presentar una diferencia entre izquierda y derecha que merece atención.

También puede ocurrir que la caída —la inclinación de la rueda vista de frente— esté dentro del rango, mientras otras relaciones geométricas estén alteradas. Medidas como la inclinación del eje de dirección, conocida como SAI, y el ángulo incluido ayudan a investigar esas situaciones.

El ángulo de empuje, por su parte, permite evaluar si la dirección conjunta de las ruedas traseras corresponde con el eje longitudinal geométrico del vehículo.

El cliente no necesita memorizar estos nombres. Lo que recomendamos es exigir una interpretación completa, en lugar de conformarse con unas casillas verdes.

Para que esa interpretación sea válida también hacen falta las especificaciones de la versión correcta del vehículo, un equipo debidamente calibrado y un procedimiento de medición bien realizado.

DESPUÉS DE UN GOLPE, LA MEDICIÓN PUEDE REVELAR LO QUE NO SE VE

Un golpe contra un hueco o un andén puede parecer sin importancia. Si el carro sigue andando y no muestra daños evidentes, es fácil concluir que no pasó nada. Sin embargo, pueden quedar alteraciones en componentes o puntos de fijación que no se reconocen a simple vista.

Algo similar ocurre al recibir un vehículo después de una reparación de colisión. La pintura puede verse bien, las piezas exteriores pueden encajar y el volante puede estar centrado. Ninguna de esas condiciones demuestra por sí sola que se haya recuperado correctamente la geometría.

Una medición completa, bien interpretada, es una herramienta valiosa para detectar esas alteraciones y orientar la búsqueda de su causa. Cuando los hallazgos lo requieren, debe complementarse con inspección de componentes y mediciones de la estructura.

También recomendamos verificar la geometría después de desmontar o reemplazar elementos de suspensión o dirección que puedan modificarla, siguiendo el procedimiento del fabricante.

CORREGIR LA CAUSA, NO DISIMULAR EL RESULTADO

Este es uno de los puntos que más nos interesa transmitir: una desviación no debe tratarse simplemente buscando la forma de llevar un número al rango permitido.

Si el vehículo necesita un ajuste previsto por el fabricante, corresponde hacerlo. Pero si hay una pieza deformada, un anclaje desplazado o una alteración estructural, la solución debe atender ese daño.

Compensar una desviación con otra puede mejorar algunas lecturas sin recuperar la integridad del conjunto.

Antes de autorizar el trabajo, recomendamos preguntar: ¿qué encontraron?, ¿qué necesita ajuste?, ¿hay algún valor que exija investigar un daño? Y al terminar, pedir el reporte y una explicación del resultado.

En Autotest creemos que el valor de una alineación está tanto en lo que permite corregir como en lo que permite descubrir. Entender esa diferencia ayuda a evitar gastos innecesarios y, sobre todo, a no dejar daños importantes sin detectar.

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